Tan sólo una mirada al interior de
cada uno y te das cuenta que estás llenando tu alma de cosas
materiales y palabras vanas. ¿ Por qué no eres feliz ?...
.. Porque los deseos materiales y las
palabras vacuas no son el alimento del alma..
Los seres vivos materiales nos
nutrimos de lo que tomamos en el exterior. Las plantas se nutren de
la tierra, los árboles crecen y algunos dan sus frutos como regalo
desinteresado. Gracias a la combinación tierra y sol, estos crecen,
dan sus regalos, comemos de ellos y limpian el aire que respiramos a
cambio de nada; ¿ y qué hacemos nosotros ?..
No damos las gracias, los cortamos,
los convertimos el calor del hogar, fabricamos muebles, palets,
esculturas, escudos heráldicos, tallas, columnas... Convertimos los
bosques en tierras de labrado o pasto de ganado y el desierto avanza
inexorable, y con él, el cambio climático y sus devastadores
efectos.
El alma también carece de
nutrientes. Se la intenta compensar como a un niño con cosas
materiales que en realidad no necesita.
El alma es incorpórea e inmaterial,
entonces, ¿ qué necesita el alma para el relajo del espíritu ?.
El alma necesita de un análisis
interior. Necesita del amor tantas veces robado y de la palabra
tantas veces faltada. El alma no necesita promesas, necesita hechos
para poder crecer igual que el reino vegetal necesita del agua. Un
universo no se sostiene sin su estrella que es el centro de la
gravedad. El sol del alma es el amor porque todo gira alrededor de
él.
El amor, como el árbol, ofrece
desinteresadamente sus frutos. Es el centro de gravedad, el alimento
del alma, del espíritu y del cuerpo. Se siembra una semilla y crece
con fuerza: la oración, la meditación, la voz interior, la
“corazonada”, unos momentos de soledad, hace que la semilla pase
a ser a lo largo de nuestra vida la espectacular secuoya que todos
queremos ser si no nos ponemos las barreras materialistas impuestas.
Da amor y se te dará amor. Da
indiferencia y el mundo lo verás diferente, algo parecido a un
infierno.
Da y no esperes nada a cambio. Ten amigos, los justos, los
que te llaman cuando estás enfermo. Ama la familia, da todo por
ellos pero no todo lo que te pidan o dependerán de ti y no sabrán
ser mecanismos del conjunto de la vida.
El amor es el alma más poderosa.
Recuerda; todo lo que das se te dará devuelto miles de veces.
Guillem de Senent. Todos los derechos
reservados. 27/01/2013

