Quién no busca el sonido del corazón junto a la persona amada. La respiración no consciente y agitada. Parar el mágico momento aunque diluviara o tronaran los cielos. Brazos aferrados a las espaldas como una rosaleda sin espinas, sin ambición, con pasión, sin frénesis, con serenidad y calma.
Aquel que no vivió con el abrazo de unos padres, no te olvides de abrazarle todos los días: esposa, marido, hijos o amigos. O abrazo tú, aunque el olvido no te enseñó cómo es un abrazo.
Sólo es una unión efímera que ha de repetirse una y otra vez. El abrazo del hijo cuando llegas cansado o cansada del trabajo, el abrazo de tu pareja o, en última instancia, abraza a tu mascota...
Y es que el abrazo es un poderoso estimulante. Tiene Magia. Es un poderoso bálsamo.
Cuando me veas, esposa, hijos, hermanos, sobrinos o madre, no os olvidéis del abrazo reparador, que para el mundo y cura las heridas del corazón y del alma.
Un abrazo a todos.-
Guillem de Senent. 06/01/2013. Todos los derechos reservados.

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